6 julio, 2016

El Territorio

Paisaje de la cordillera Cantábrica desde Caleao. (Foto: benigno@quercus.es)

Paisaje de la cordillera Cantábrica desde Caleao. (Foto: benigno@quercus.es / Pulsa para agrandar)

Caleao tiene un paisaje escénico. Es un gran decorado… pero le faltan la mayoría de sus actores. Ya no hay apenas osos y urogallos, y no quedan ni quebrantahuesos, ni uros, ni tarpanes, ni bisontes, ni cabras monteses, ni hombres como los antiguos.

El concejo asturiano de Caso, como la mayoría de los municipios de alta montaña de la cordillera Cantábrica y de España, ha perdido su población humana y faunística. La humana la enmascaran aún las personas ancianas que no se han ido y los turistas de fin de semana. Los visitantes ven los pueblos cuando están todos ellos allí, con lo que parece que hay hasta bullicio, pero el pueblo queda muerto cuando se van. Son pocos los que residen de forma permanente, con proyectos de futuro que no sea el de marcharse. Las aldeas de la cordillera tienen los días contados.

Las políticas de las Administraciones Públicas, europea, estatal, autonómica y local, han intentado luchar contra ese proceso. Pero cuanto más dinero se ha invertido en el medio rural para evitar su despoblación, más se ha incrementado. Les han dado recursos para irse. Las aldeas deben ser atractivas para vivir de forma permanente en ellas, donde se pueda criar hijos en escuelas de vanguardia, basadas en nuevas tecnologías, bilingües, donde todos quisieran meter sus hijos a estudiar, educados en contacto con lo libre y el espíritu autónomo y emprendedor.

De no hacerse algo y pronto, el territorio quedará en manos de funcionarios. Hay pueblos donde los que administran los parques, los recursos forestales, cinegéticos, hídricos, biológicos, o turísticos, que van y vienen desde la ciudad, son más que la gente local permanente.

Por fortuna la extinción no es total. Aun cruzan el municipio de tarde en tarde algún ejemplar solitario de las especies citadas, incluida la humana. Esos reductos son la esperanza de restaurar la vida en ese gran escenario.

 

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar